"He escuchado a algunos fotógrafos decir: « No sé por qué, pero las fotos con DSLR me parecen mejores »".
Aunque tampoco debemos tomarlo demasiado en serio. En otros videos de su canal el muchacho aparece alabando las bondades de sus Fuji X.
Esta frase es de un artículo de Spencer Cox para el portal Photography Life y puede consultarse aquí:
Y sinceramente creo que encierra su parte de razón.
Desde la aparición de la nueva generación de cámaras híbridas (sin espejo o mirrorless) parece que la fotografía ya es lo de menos. Y eso que disponemos de todas las ventajas que este tipo de cámaras brindan al fotógrafo: visor electrónico donde podemos comprobar si la foto nos va a quedar sub o sobreexpuesta, histograma en vivo, ayudas computacionales como el multidisparo de alta resolución, o filtros de densidad neutra basados en software... Por no hablar del estabilizador integrado en el propio sensor. La cámara actual que no tenga un estabilizador de cinco ejes "no sale en la foto".
Todo eso está muy bien pero creo que por el camino hemos perdido algo muy importante: el disfrute. Disfrutar fotografiando. Algo tan sencillo como mirar por un visor óptico de toda la vida, calcular la luz con nuestros propios ojos, previsualizar la fotografía y moldearla a partir de estas premisas. Y lo que es peor, si te atreves a decir algo parecido se te acusará de retrógrado y anticuado. La tecnología te ha sobrepasado y ya no estás "in".
Si buceas por Internet te encontrarás opiniones para todos los gustos. Defensores y detractores de las cámaras sin espejo te intentarán convencer de que su elección es lo mejor. Sin embargo, el artículo que cito más arriba echa mano de algo que escasea hoy en día: el sentido común. Si te gusta fotografiar con cámaras sin espejo, adelante. Disfrutarás de sus ventajas, que no son pocas. Si te niegas a doblarte al márquetin despiadado de las marcas y disfrutas con tu réflex, adelante.
Como ejemplo de defensores a ultranza de las cámaras réflex, os dejo este vídeo:
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