domingo, 20 de noviembre de 2016

Equivalents



sábado, 21 de mayo de 2016

Biatlón en España: competir entre amigos

En fecha tan tardía como el mes de abril se celebró en el circuito de Candanchú (Huesca), el Campeonato de España, de Aragón y el Trofeo Stadium Casablanca de Biatlón.
El Biatlón es una prueba de esquí nórdico que tiene un éxito enorme en muchos países de Europa. Países como Francia, Italia, Polonia, Alemania, Rusia, Noruega, Suecia... se pirran por esta disciplina que aúna esquí de fondo y tiro con carabina, pero que en España no llega ni a pasar desapercibida.



Y es que aquí todo el mundo se conoce... y se aprecia. Es lo más parecido a competir entre amigos. El ambiente antes, durante y después de la competición es relajado y distendido. Lo que no quita para que cuando hay que competir todo el mundo de el máximo.



Pero cuando acaba la competición, vuelve la camaradería, la amistad y el buen ambiente. Hablar y departir sobre las dificultades que cada uno ha ido encontrando, dónde había fallado y dónde espera mejorar en el futuro, es lo más habitual. Si hay egos, no llegan a vislumbrarse. Y es que cuando estás entre amigos, todo es más fácil. 












miércoles, 13 de abril de 2016

D4: si esto va de sensaciones...



Va perdiendo poco a poco su olor a nueva, pero recuerdo como si fuera ayer la caja dorada con la pegatina del premio de EISA y los caracteres D4 impresos y grabados. La levanto y compruebo con algo de disgusto que no pesa como yo pensaba. Abro la caja y aparto la bandeja de cartón con los manuales y la correa que no saldrá de su envoltorio. Levanto un cartón tipo huevera y ahí está. La saco de su bolsa de plástico y lo primero que hago es olerla como haría un tipo con pelo afro. Y huele maravillosamente. Un olor a nuevo que no había sentido nunca. Pero lo mejor llega cuando la coges con cuidado y compruebas lo maravillosamente bien construida que está. En ese momento sabes que a la D4 le da igual que la cojas con cuidado o no.

De acuerdo. No es una D5. Ni siquiera una D4s. Pero para mi la D4 es ya una cámara mítica como lo puede ser la D3 o la F5. Es la cámara que cubrió los Juegos Olímpicos de Londres. La cámara que  Usain Bolt "tomó prestada" después de ganar la final de los 200 metros para hacer la gracia y alguna que otra foto. Podía haber cogido una D3s o una Eos 1Dx, pero cogió una D4 y haciéndolo la convirtió en mito.


No es una D5 o una D4s pero es más cámara de la que yo merezco. Y no vengo de una cámara deficiente, ni mucho menos. La D700 es una gran cámara que pienso conservar. Pero la D4 juega en otra liga: en enfoque, calidad de imagen, ráfaga, construcción, visor... La D4 es otro mundo y toca disfrutarla. Como dice Bost de su Leica R8: "Quería una cámara que me diera el mayor placer posible mientras estaba fotografiando. Nada más". Y nada menos. Esto va de sensaciones y esta cámara ofrece muchas y muy buenas.


sábado, 5 de diciembre de 2015

Es hora de editar


Josef Koudelka aprovechaba los largos y duros meses invernales para recluirse en su estudio y editar sus fotografías. Ahora que llegan otra vez estos meses de tan poca luz, quizás siga el consejo del genial Fotógrafo de Praga.

Gracias, mr. Koudelka, por el consejo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Upfront: foto-reporteros

Fotografía: J.M. López

"El fotógrafo se lleva la Nikon al rostro,

/una mujer llora ante el cuerpo
del que pudiera ser su marido/
/un niño inmóvil para siempre
con un arma entre las manos/

coloca su pupila en el centro del visor

/fusilan a un soldado/
/una muchacha corre descalza/

elige el mejor ángulo

/un coche en llamas/
/un cadáver en la orilla/

ajusta la apertura del diafragma
y la velocidad de obturación,

/un cuerpo salta de un edificio/

espera el momento preciso

/una niña sonríe mostrando

retiene el aliento y

el brazo que le falta/

aprieta el disparador.

Ya está.
El fotógrafo deja de existir.
La imagen queda quieta y en silencio,
condenada por siempre a recordar
el presente terrible de los hombres."

IMÁGENES/GRACIA MORALES

Centro Conde-Duque. Madrid. Hasta el 31 de enero de 2016

jueves, 8 de octubre de 2015

Por fin... mi Nikon F5 (y no la de Chris O'Donnell)

En otro de mis intentos por recuperar esa juventud perdida y absurdamente añorada (¡como si entonces hubiera sido más feliz que ahora!), hace un par de meses compré una Nikon F5. No necesito explicarme a mi mismo lo que esa cámara significó para mí y para los fotógrafos de verdad, en su momento. Horas y horas mirando en una incipiente web de Malasia mirando datos técnicos, fotografías de la cámara y opiniones del autor, un como ya digo, malasio que había creado una web con el sugerente título de "A pictorial history of Nikon cameras". Deliciosa web que hoy día se mantiene debidamente corregida y aumentada, y que conserva el diseño un tanto trasnochado pero funcional y encantador de aquella web 1.0 de finales de los años 90.
El verano de 2015 será el verano de esa nostalgia por el pasado reciente fotográfico. De repente me vi consultando de nuevo esa página malasia. ¿Aún existía? Pues sí. Y como siempre, me vi consultando muchas otras webs: Thom Hogan o Ken Rockwell, gurús nikonistas (alguno más serio que otro) o el foro nikonista The Glorious Club dedicado a la fotografía analógica. Todos opinaban, como yo, que la F5 era la máxima expresión en cámaras analógicas, concebida para ser la herramienta definitiva de un mundo "argéntico" al que ya en 1999 le quedaba poco recorrido pero en el que esta cámara reinaba sin discusión.
A finales de los 90 esta cámara costaba un verdadero dineral, así que me preguntaba ¿cuánto costaría una F5 en 2015? Lógicamente nuevas ya no quedan, así que habría que acudir a eBay.
Después de un par de semanas de consultar en eBay y de sopesar pros y contras... aquí está, mi F5 a precio de saldo, precisamente con mi primer carrete. El prisma presenta síntomas de que un antiguo  dueño pudo pasar por más de un apuro, pero eso es algo que le da más carácter y personalidad a la cámara. Le confiere una historia.
Y sí, ya he terminado mi primer rollo, por lo que dejo para una próxima entrada los resultados y las sensaciones al fotografiar con esta verdadera bestia.

domingo, 16 de agosto de 2015

¿Una Nikon F5, hoy?

La Nikon F5 de Chris O'Donnell

Corría el año 2000 y ya hacía un tiempo que me apasionaba el mundo de la fotografía. Me daba mucha pereza, eso sí, tener que revelar mis rollos de película y miraba con esperanza el desarrollo de la, por entonces todavía incipiente, fotografía digital.  Pero, como decía, a finales del siglo XX la fotografía analógica todavía reinaba sin discusión, y lo hacía con una cámara que era la estrella del momento: la Nikon F5. Veía sus características en Internet y me decía aquello tan sobado de "un día tendré una".
Al poco tiempo se estrenó una película titulada 'Límite vertical'. En una de sus primeras escenas podemos ver a su protagonista, Chris O'Donnell, fotografiando leopardos de las nieves en el Himalaya pakistaní. Y como no podía ser de otra forma, su cámara era una Nikon F5. Pero además un ejemplar bien castigado, con desconchones y rayas por todo el bloque del pentaprisma. Con todo lo que ello implica en la publlicidad subliminal para el que quiera verlo: que es un tanque, que está hecha para durar y para trabajar en las condiciones más extremas... En el 'hide' lo acompaña un torpe asistente local que se afana por colocar película en otro cuerpo de F5, mientras él dispara en ráfaga, sabedor de que, en pocos segundos, terminará ese rollo y querrá tener otro listo.
Recuerdo que cuando vi esa película no me percaté de ello. No dí un respingo en la butaca y dije "ah, una Nikon F5" ni nada parecido. No sé por qué.

¡Anda! ¡Una Nikon F5! Y dando el callo.

Con el tiempo he vuelto a interesarme por esa, ahora venerable, "reina" de las cámaras. Miro precios por eBay y compruebo cómo la cámara que antes costaba 3 o 4 mil euros ahora se vende por apenas entre 200 y 400 euros. Nadie las quiere. A nadie le preocupan ya las cámaras analógicas. Pocas compañías tienen alguna cámara analógica en su catálogo (entre ellas Nikon) y las que hay son modelos de más de 10 años. Ninguna compañía invierte en investigación para estas cámaras.
Con este panorama y en medio de la vorágine digital... ¿merece la pena invertir en una de estas cámaras por muy baratas que se encuentren? ¿Sería capaz de cambiar el 'chip' en mi forma de fotografiar? ¿Podría sobrevivir con solo 36 fotos (más otras 36 y así sucesivamente)?
El caso es que muchos años después he vuelto a ver esa película y ahora sí he dado un respingo: ¡Una Nikon F5!
¿Me atreveré?