A veces no hace falta dar largas caminatas para llegar a un sitio interesante. Simplemente en el aparcamiento de una estación de esquí puedes encontrar un río que corre furioso, un puente interesante y un fondo majestuoso. Y ya está. Nada más que decir. Quizás con una focal un poco más larga habría podido comprimir más la escena, pero quería poder dar a cada elemento su protagonismo y también quería probar el 25 mm f1.2, que no le había hecho mucho caso esta ese día.
En su libro "Ayúdame a mirar", Tino Soriano intenta explicar todas las fases por las que el fotógrafo pasa en su proceso de toma fotográfica. Consideraciones como la ubicación del fotógrafo, la ubicación del sujeto, el tipo de luz existente, su medición, si va a utilizar el modo manual o algún tipo de automatismo, la distancia focal del objetivo... En boca del gran Tino, el proceso de la toma fotográfica es cualquier cosa menos sencillo. A los museos me gusta acudir con una cámara pequeña, discreta y silenciosa. Que enfoque rápidamente y con seguridad, y también suelo utilizar la prioridad a la apertura, además de subir el ISO hasta 400 u 800. Me gusta llevar la cámara en la mano, nada de llevarla colgando del cuello. En la mano es más discreta. Y no suelo correr para hacer la foto. Si llego bien, si no, no pasa nada. Reconozco que no suele haber muchas oportunidades de toma fotográfica y no me obsesiono con sacar fotos. Para procesar esta foto apliqué un perfil de película...