sábado, 2 de agosto de 2014

Lausana: la ordenada capital olímpica

Unas escaleras porticadas dan acceso a la catedral

Desde la perspectiva del viajero, Lausana parece, a golpe de vista, ordenada y lujosa, consideración que por lo visto comparten el resto de suizos que consideran a Lausana, la ciudad 'pija' de Suiza. Esta impresión se ve confirmada cuando caminamos por su centro histórico, perfectamente conservado, limpio y atractivo, lejos del concepto de "parque temático" o "hervidero" de bares de marcha que se estilan por otros lares.


Lausana acoge con cierta reserva al visitante. No es que sea una ciudad dura, ni mucho menos. Al contrario, todo está pensado para facilitar la vida de las personas en la ciudad. Sin embargo, Lausana es una ciudad cara, muy cara. Tanto que espanta… un poco. Como no podía ser menos, es una ciudad sin mendigos, sin barrios conflictivos, sin delincuencia, sin... ¿diversión? Depende de como lo veamos. En verano Lausana mantiene un festival con actuaciones casi cada noche: teatro, música, danza... todo cabe en las calles de la impoluta urbe.

Un improvisado recital de órgano permite al visitante amenizar la visita a la catedral 

Todo observado con civismo y sin estridencias. El lausanita gusta de aprovechar cada rayo de sol: bien sean los últimos del día, en el muelle de Ouchy, o en el parque de Mon Repos, espacio verde que, en cuanto el sol aparece, se llena de gente dispuesta a realizar un improvisado picnic.

Cuando el calor aprieta, el parque de Mon Repos es el sitio ideal para refrescarse

Durante la noche del sábado nos damos cuenta que cualquier parecido con nuestras temperamentales prácticas son pura casualidad. Resulta curioso pasear por sus calles una noche de sábado pues no encontraremos más jolgorio que, por ejemplo, una noche de miércoles... con una excepción. En efecto, el barrio de Flon ofrece la única alternativa "marchosa" para los lugareños, con unos precios que asustarán al curioso. No queda más remedio que contentarse con pasear entre los locales de moda mientras nos asalta con más fuerza una idea que ya nos rondaba por la cabeza: somos pobres paseando en un país de ricos.

El barrio de Flon alberga una curiosa zona de 'marcha', con bares de diseño y exposiciones callejeras

La oferta museística para esta ciudad de poco menos de 200.000 habitantes es impresionante, aunque el más popular es el Museo Olímpico. Un lugar, esta vez sí, con aspecto de parque temático del deporte, y es que la tentación parecía ser demasiada como para dejarla pasar.




En definitiva, todo en Lausana invita a soñar y a no despertar. Durante unos días fingimos que éramos ricos, aunque no conseguimos engañar a nadie. Seguro.




1 comentario:

Olivia dijo...

Me ha encantado, simplemente.